martes, 26 de abril de 2011

Imágenes de la Semana Santa en la Parroquia de San Cristóbal Mártir de Burguillos



A continuación os dejamos una serie de imágenes que resumen lo acontecido durante toda la Semana Santa en nuestra Parroquia.
















Comenzamos con el Domingo de Ramos. Un año más después de la Bendición de ramas de olivos y palmas, todos los allí congregados pasamos a realizar nuestra procesión encabezados por una burrita con un niño que representaban la entrada gloriosa en Jerusalén de Nuestro Señor Jesucristo. A continuación celebramos la Santa Misa.














El Jueves y Viernes Santo celebramos los oficios a partir de las cinco de la tarde. El jueves durante la Santa Misa nuestro párroco D. Manuel Jesús Galindo Pérez lavó los pies a doce personas, recordando aquel acto simbólico que Jesús hizo con sus apóstoles en la última cena. Una vez concluida la Misa todos los fieles nos dirigimos al Monumento donde durante toda la tarde hasta las 11 de la noche, en la que celebramos una hora Santa, todos los grupos de la Parroquia hicimos turnos para orar con Jesús y no dejarlo sólo. Como nota, destacar que el montaje del Monumento en la Capilla del Sagrario, ha sido organizado por la Parroquia y realizado por miembros de la Asociación Parroquial, la Muy Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Ntra. Sra. del Rosario Coronada Patrona y Alcaldesa Perpetua de la Villa de Burguillos, y nuestra Hermandad de Ntra. Sra. del Valle y San Cristóbal Mártir, Patrón de Burguillos, demostrando con este gesto que la colaboración entre todos los miembros de la Iglesia es símbolo de unidad y comunión entre todos los que la forman.






























El Viernes Santo, después de los Oficios, estuvo marcado por la lluvia, pues la tan esperada salida del Stmo. Cristo del Voto tuvo que anularse debido a las inclemencias meteorológicas y por ello se celebró el Vía Crucis dentro de la Parroquia y con la Imagen del Crucificado que se encuentra a la entrada de la misma, Imagen que fue utilizada para los Oficios por la tarde. Destacar que el Vía Crucis estuvo acompañado por el Trío de Capilla Musical Stmo. Cristo del Voto de Burguillos, dando con sus interpretaciones más solemnidad al acto y un recogimiento en Oración con Nuestro Señor.













































Como triunfo a la muerte, Jesús resucitó, y es por ello que el sábado a partir de las doce de la noche se celebra la Vigilia Pascual de celebración por su Resurrección, el acto litúrgico más importante para todo cristiano. Como novedad este año, nuestra Hermandad de Ntra. Sra. del Valle y San Cristóbal Mártir, Patrón de Burguillos, a petición de nuestro Cura-Párroco y Director Espiritual D. Manuel Jesús, ha cedido la hornacina del Altar Mayor donde preside nuestro Titular, para la colocación en ella de la Imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que es la que mejor representa a Cristo resucitado de la muerte. Esperemos sirva de precedente y no se quede sólo en este año, sino que lo continuemos en los venideros.

Para finalizar, destacar que en la Parroquia se ha respirado un aire de colaboración mutua entre los miembros que la componemos. Felicitar a nuestro párroco por hacer que todos hayamos formado parte de esta celebración, ya sea con lecturas, ofrendas, adecentamiento de la Parroquia, música, etc.

domingo, 24 de abril de 2011

El evangelio de hoy - Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor







Hoy Domingo de Resurrección o Domingo de Gloria, celebramos la Resurrección de Jesucristo tras haber sido Crucificado. Es la culminación de la Semana Santa y hoy se abre un nuevo período litúrgico: la Pascua de Resurrección. El Domingo de Resurrección se celebra el primer domingo después de la primera luna llena de primavera. Hoy es la fiesta más importante para todos los cristianos, que conmemoramos la Resurrección de Jesús, el hecho que da sentido a toda nuestra religión. Cristo triunfó sobre la muerte y con se abren las puertas del Cielo a los creyentes.. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo Resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando se conmemora la subida de Jesús al Cielo. En la Misa de cada domingo se recuerda la Resurrección del Señor de una manera especial
Durante el período que ahora comienza, los cristianos recordamos la Resurrección y las sucesivas apariciones de Jesús a los apóstoles, a la Virgen y a las Santas Mujeres. El tiempo en que Jesús, Resucitado ya y habiendo vencido a la muerte, permaneció aún en la Tierra.
La principal ceremonia del día tiene lugar en su comienzo, en el tránsito entre el Sábado Santo y el Domingo de Resurrección, cuando se celebra la Vigilia Pascual, la principal ceremonia de cuantas celebra a lo largo del Año Litúrgico la Iglesia. En la misma se da gran importancia al simbolismo de la Luz y se incluye una más extensa lectura de las Sagradas Escrituras. Siendo esta celebración la más importantes de nuestra Iglesia.
En resumen la fiesta de Pascua es el centro del año cristiano. La resurrección de Jesús constituye el fundamento sobre el cual se asienta y gira toda la vida del cristianismo. Por eso es la fiesta máxima de al cristiandad. Juntos hemos celebrado el paso de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida. Hoy se proclama que Jesucristo ha resucitado. Desde hoy el Señor nos ilumina con su Gloria.


Evangelio según san Juan. Jn. 20, 1-9


El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr; llegó a la casa donde estaban. Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y le dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró. En eso, llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales, Jesús debía resucitar de entre los muertos.

miércoles, 20 de abril de 2011

Instantáneas del Triduo y la Salida Procesional de Ntra. Sra. de los Dolores de Burguillos












































Como os informamos con anterioridad, Ntra. Sra. de los Dolores de la Parroquia de San Cristóbal Mártir de Burguillos, procesionó, un año más, por la calles de nuestro pueblo. Días antes ha tenido lugar un Triduo en su honor, que incluían, a su finalización el primer día, la Exaltación de la Saeta y en segundo, el devoto besamanos. Este año como novedad hay que destacar que el recorrido procesional fue diferente a los dos anteriores. Una vez concluida la Santa Misa, finalizando con ella los tres días de Triduo mencionados anteriormente, tuvo lugar su salida. Muchos fieles se congregaban a las puertas de la Iglesia, así como por sus alrededores, para recibirla. La procesión partió con la Cruz de Guía Parroquial acompañada de trece monaguillos, seguida de dos filas de fieles portando velas y dos filas de mujeres ataviadas con la clásica mantilla negra. A continuación, la Santísima Virgen hizo su aparición en el porche de la Iglesia, la luz del sol nos dejó contemplar esa belleza serena de la que podemos estar muy orgullosos en Burguillos, y muestra de ello es el enorme acompañamiento de fieles que tuvo la Santísima Virgen durante todo el recorrido que no importó lo largo que fuese para no dejarla sola en ningún instante. Como os hemos dicho anteriormente, el recorrido fue muy distinto a los anteriores, y Nuestra Señora procesionó por calles por las que no había posesionado previamente, calles que se encontraban engalanadas con colgaduras moradas en sus balcones y ventanas para recibir y festejar su paso por sus casas. La Barriada Cruz de la Ermita se volcó con la Virgen. En las calles San Ignacio, Huelva y Almería tuvieron lugar el rezo de la Corona de los Siete Dolores de María y fue ahí donde la Banda de Música de Nuestra Señora del Valle de Burguillos, que la acompañó desde la salida, dejó de tocar para pasar a acompañarla el Trío de Música de Capilla Stmo. Cristo del Voto de Burguillos. En esta parte del recorrido se colocaron siete Altares para cada rezo, todos ellos con una Imagen del Stmo. Cristo del Voto que parecía recibir a su madre Dolorosa en cada estación. Uno de estos Altares fue montado en la casa de nuestra Mayordomo Primero por la Hermandad de Ntra. Sra. del Valle y San Cristóbal Mártir. Momentos muy bonitos a los que sumar la espontaneidad de un residente de la zona cuando leyó una poesía dedicada a Nuestra Señora de los Dolores, así como las saetas que durante todo el recorrido pudieron escucharse. La Ermita supo despedirla con una lluvia de pétalos ante los sones de Rocío y Callejuela de la O, una vez incorporada de nuevo la Banda de Música, para seguidamente acompañarla por la calle Real hasta su entrada en la Parroquia de San Cristóbal Mártir. Os dejamos unas instantáneas del Triduo, así como de la Procesión.

domingo, 17 de abril de 2011

El evangelio de hoy - Domingo de Ramos






Hoy es domingo de Ramos en la Pasión del Señor, es el primer día de la Semana Santa, período en que conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Se inicia rememorando la Entrada de Jesús en Jerusalén. De acuerdo a los Evangelios Canónicos la Entrada a Jerusalén describe el momento en que Jesús de Nazaret entró triunfalmente a Jerusalén, en medio de una multitud que lo aclamaba como el Hijo de Dios. El Domingo de Ramos conmemora este hecho. La narración de la entrada a Jerusalén está escrita en el Nuevo Testamento, de la Biblia, siendo mencionada por todos los evangelios canónicos: (Evangelio de Mateo capítulo 21, 1-9; Evangelio de Marcos capítulo 11, 1-10; Evangelio de Lucas, capítulo 19, 28-40; Evangelio de Juan, capítulo 12, 12-19), igualmente, celebramos el dia de San Aniceto Papa. Las noticias que tenemos sobre su vida son pocas. Fue el duodécimo sucesor de san Pedro; fue papa entre san Pío I y san Sotero; rigió a la Iglesia por el tiempo que duran once años- desde el 155 al 166- y era originario de Emesa, en Siria. Promulgó un decreto que impedía al clero dejarse crecer el pelo. Confirmó definitivamente la celebración de la Pascua en Domingo, según la tradición de San Pedro.


La parroquia de San Cristobál Mártir dentro de los actos y cultos de la Semana Santa organiza hoy Domingo de Ramos como en años anteriores, a partir de las 12:00 horas la Bendicion de Ramos en la Puerta del Sol, para a continuacion hacer la Procesion de Ramos por las calles La Fuente, Real y Concepcion de Osuna, Finalizando la misma en la Iglesa donde se oficiara la Santa Misa.

Evangelio según San Mateo 26,14-75.27,1-66.

Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo. El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?". El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'". Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará". Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?". El respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!". Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús. Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen y coman, esto es mi Cuerpo". Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: "Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados. Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre". Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos. Entonces Jesús les dijo: "Esta misma noche, ustedes se van a escandalizar a causa de mí. Porque dice la Escritura: Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño. Pero después que yo resucite, iré antes que ustedes a Galilea". Pedro, tomando la palabra, le dijo: "Aunque todos se escandalicen por tu causa, yo no me escandalizaré jamás". Jesús le respondió: "Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces". Pedro le dijo: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré". Y todos los discípulos dijeron lo mismo. Cuando Jesús llegó con sus discípulos a una propiedad llamada Getsemaní, les dijo: "Quédense aquí, mientras yo voy allí a orar". Y llevando con él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse. Entonces les dijo: "Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí, velando conmigo". Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: "Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya". Después volvió junto a sus discípulos y los encontró durmiendo. Jesús dijo a Pedro: "¿Es posible que no hayan podido quedarse despiertos conmigo, ni siquiera una hora? Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil". Se alejó por segunda vez y suplicó: "Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad". Al regresar los encontró otra vez durmiendo, porque sus ojos se cerraban de sueño. Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Luego volvió junto a sus discípulos y les dijo: "Ahora pueden dormir y descansar: ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar". Jesús estaba hablando todavía, cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de una multitud con espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta señal: "Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo". Inmediatamente se acercó a Jesús, diciéndole: "Salud, Maestro", y lo besó. Jesús le dijo: "Amigo, ¡cumple tu cometido!". Entonces se abalanzaron sobre él y lo detuvieron. Uno de los que estaban con Jesús sacó su espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja. Jesús le dijo: "Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere. ¿O piensas que no puedo recurrir a mi Padre? El pondría inmediatamente a mi disposición más de doce legiones de ángeles. Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras, según las cuales debe suceder así?". Y en ese momento dijo Jesús a la multitud: "¿Soy acaso un ladrón, para que salgan a arrestarme con espadas y palos? Todos los días me sentaba a enseñar en el Templo, y ustedes no me detuvieron". Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Los que habían arrestado a Jesús lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del Sumo Sacerdote; entró y se sentó con los servidores, para ver cómo terminaba todo. Los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un falso testimonio contra Jesús para poder condenarlo a muerte; pero no lo encontraron, a pesar de haberse presentado numerosos testigos falsos. Finalmente, se presentaron dos que declararon: "Este hombre dijo: 'Yo puedo destruir el Templo de Dios y reconstruirlo en tres días'". El Sumo Sacerdote, poniéndose de pie, dijo a Jesús: "¿No respondes nada? ¿Qué es lo que estos declaran contra ti?". Pero Jesús callaba. El Sumo Sacerdote insistió: "Te conjuro por el Dios vivo a que me digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios". Jesús le respondió: "Tú lo has dicho. Además, les aseguro que de ahora en adelante verán al Hijo del hombre sentarse a la derecha del Todopoderoso y venir sobre las nubes del cielo". Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: "Ha blasfemado, ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes acaban de oír la blasfemia. ¿Qué les parece?". Ellos respondieron: "Merece la muerte". Luego lo escupieron en la cara y lo abofetearon. Otros lo golpeaban, diciéndole: "Tú, que eres el Mesías, profetiza, dinos quién te golpeó". Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en el patio. Una sirvienta se acercó y le dijo: "Tú también estabas con Jesús, el Galileo". Pero él lo negó delante de todos, diciendo: "No sé lo que quieres decir". Al retirarse hacia la puerta, lo vio otra sirvienta y dijo a los que estaban allí: "Este es uno de los que acompañaban a Jesús, el Nazareno". Y nuevamente Pedro negó con juramento: "Yo no conozco a ese hombre". Un poco más tarde, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron: "Seguro que tú también eres uno de ellos; hasta tu acento te traiciona". Entonces Pedro se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre. En seguida cantó el gallo, y Pedro recordó las palabras que Jesús había dicho: "Antes que cante el gallo, me negarás tres veces". Y saliendo, lloró amargamente. Cuando amaneció, todos los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo deliberaron sobre la manera de hacer ejecutar a Jesús. Después de haberlo atado, lo llevaron ante Pilato, el gobernador, y se lo entregaron. Judas, el que lo entregó, viendo que Jesús había sido condenado, lleno de remordimiento, devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: "He pecado, entregando sangre inocente". Ellos respondieron: "¿Qué nos importa? Es asunto tuyo". Entonces él, arrojando las monedas en el Templo, salió y se ahorcó. Los sumos sacerdotes, juntando el dinero, dijeron: "No está permitido ponerlo en el tesoro, porque es precio de sangre". Después de deliberar, compraron con él un campo, llamado "del alfarero", para sepultar a los extranjeros. Por esta razón se lo llama hasta el día de hoy "Campo de sangre". Así se cumplió lo anunciado por el profeta Jeremías: Y ellos recogieron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue tasado aquel a quien pusieron precio los israelitas. Con el dinero se compró el "Campo del alfarero", como el Señor me lo había ordenado. Jesús compareció ante el gobernador, y este le preguntó: "¿Tú eres el rey de los judíos?". El respondió: "Tú lo dices". Al ser acusado por los sumos sacerdotes y los ancianos, no respondió nada. Pilato le dijo: "¿No oyes todo lo que declaran contra ti?". Jesús no respondió a ninguna de sus preguntas, y esto dejó muy admirado al gobernador. En cada Fiesta, el gobernador acostumbraba a poner en libertad a un preso, a elección del pueblo. Había entonces uno famoso, llamado Barrabás. Pilato preguntó al pueblo que estaba reunido: "¿A quién quieren que ponga en libertad, a Barrabás o a Jesús, llamado el Mesías?". El sabía bien que lo habían entregado por envidia. Mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: "No te mezcles en el asunto de ese justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño que me hizo sufrir mucho". Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la multitud que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Tomando de nuevo la palabra, el gobernador les preguntó: "¿A cuál de los dos quieren que ponga en libertad?". Ellos respondieron: "A Barrabás". Pilato continuó: "¿Y qué haré con Jesús, llamado el Mesías?". Todos respondieron: "¡Que sea crucificado!". El insistió: "¿Qué mal ha hecho?". Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: "¡Que sea crucificado!". Al ver que no se llegaba a nada, sino que aumentaba el tumulto, Pilato hizo traer agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: "Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de ustedes". Y todo el pueblo respondió: "Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos". Entonces, Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado. Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él. Entonces lo desvistieron y le pusieron un manto rojo. Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha y, doblando la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: "Salud, rey de los judíos". Y escupiéndolo, le quitaron la caña y con ella le golpeaban la cabeza. Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron de nuevo sus vestiduras y lo llevaron a crucificar. Al salir, se encontraron con un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa "lugar del Cráneo", le dieron de beber vino con hiel. El lo probó, pero no quiso tomarlo. Después de crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron; y sentándose allí, se quedaron para custodiarlo. Colocaron sobre su cabeza una inscripción con el motivo de su condena: "Este es Jesús, el rey de los judíos". Al mismo tiempo, fueron crucificados con él dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Los que pasaban, lo insultaban y, moviendo la cabeza, decían: "Tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!". De la misma manera, los sumos sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, se burlaban, diciendo: "¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo! Es rey de Israel: que baje ahora de la cruz y creeremos en él. Ha confiado en Dios; que él lo libre ahora si lo ama, ya que él dijo: "Yo soy Hijo de Dios". También lo insultaban los ladrones crucificados con él. Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, las tinieblas cubrieron toda la región. Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz: "Elí, Elí, lemá sabactani", que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: "Está llamando a Elías". En seguida, uno de ellos corrió a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber. Pero los otros le decían: "Espera, veamos si Elías viene a salvarlo". Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu. Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a mucha gente. El centurión y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: "¡Verdaderamente, este era el Hijo de Dios!". Había allí muchas mujeres que miraban de lejos: eran las mismas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo. Entre ellas estaban María Magdalena, María -la madre de Santiago y de José- y la madre de los hijos de Zebedeo. Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús, y fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran. Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue. María Magdalena y la otra María estaban sentadas frente al sepulcro. A la mañana siguiente, es decir, después del día de la Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron y se presentaron ante Pilato, diciéndole: "Señor, nosotros nos hemos acordado de que ese impostor, cuando aún vivía, dijo: 'A los tres días resucitaré'. Ordena que el sepulcro sea custodiado hasta el tercer día, no sea que sus discípulos roben el cuerpo y luego digan al pueblo: '¡Ha resucitado!'. Este último engaño sería peor que el primero". Pilato les respondió: "Ahí tienen la guardia, vayan y aseguren la vigilancia como lo crean conveniente". Ellos fueron y aseguraron la vigilancia del sepulcro, sellando la piedra y dejando allí la guardia.

miércoles, 13 de abril de 2011

Instantáneas del Triduo al Stmo. Cristo del Voto.





Como anunciamos el pasado martes día cinco, durante los días 6, 7 a las 19:30 horas y el día 8 a partir de las 19:00 horas, se celebró en la Parroquia de San Cristóbal Mártir, solemne Triduo en honor al Santísimo Cristo del Voto, organizado por la Parroquia y con la colaboración de la Asociación Parroquial, la Muy Antigua, Devota y Fervorosa Hermandad de Ntra. Sra. del Rosario Coronada Patrona y Alcaldesa Perpetua de la Villa de Burguillos, y la Hermandad de Ntra. Sra. del Valle y San Cristóbal Mártir, Patrón de Burguillos. Las fotografías que se acompañan se corresponden a los días 7 y 8, resaltando desde aquí la colaboración entre Hermandades y Asociación Parroquial para la celebración del mismo. Apuntar desde aquí y como se informo el pasado miércoles treinta de marzo, que se están desarrollando, desde hoy como primer día, los actos y cultos en Honor a Ntra. Sra. de los Dolores que culminaran el próximo viernes con la salida procesional de la Stma. Virgen y donde se realizará el rezo de la Corona de los Siete Dolores de María. Próximamente os mantendremos informados.