lunes, 4 de junio de 2012

Carta de Mayo de D. José Diego Román Fernández






En estos últimos días del mes de Mayo, en que hemos recordado la venida del Espíritu Santo, sobre los apóstoles y María Santísima, celebrando la Solemnidad de Pentecostés, pues el Espíritu Santo tiene que ser muy importante en la vida de un cristiano, pedirle siempre que os ilumine en las decisiones importantes de vuestra vida, para de esta forma hacer siempre la voluntad de Dios, ya que fue tan grande y es tan grande el Amor que Dios nos tiene que nos deja en la Iglesia al Dios-Espíritu Santo, vamos a ser como esos apóstoles llevar la Palabra de Dios a todo el mundo.

En las visitas a las comunidades que he hecho durante este mes, ha habido una curiosa, pues he casado a dos parejas, y resulta que no tenían anillos de boda, pero como ya me había pasado en otra ocasión cuando he estado este año de vacaciones por mi casa, algunos amigos, me regalaron anillos de bodas por si me podía pasar esto otra vez, y mira por dónde los he utilizado, en estas cosas podemos ver la providencia de Dios, muchas gracias a los que me regalasteis los anillos, para que veáis que ya se han utilizado. En esa misma ceremonia, bautice a dos hijos del matrimonio que acababa de hacer, ellos también hicieron la Comunión y como tenía permiso del Señor Obispo también los confirmé, pues cuando vas a alguna comunidad andando o en burro, una o dos veces al año, por la distancia puedes hacer casi todos los sacramentos siempre con el permiso del Obispo.

En otra de las visitas, fue al pueblo de las ya famosas ahijadas que son trillizas: Milagros, Milagritos y Milagrona, les puse de nombre y la verdad que estuve un rato con ellas y sus padres y están perfectamente incluso gorditas ya tienen un año y medio, las he visto muy bien, pues viven a tres horas del sitio dónde hay un posta médica, la verdad es que fue un auténtico milagro que sobrevivieran las tres de ahí los nombres. En esta comunidad, también tuve bautizos y primeras comuniones, que los prepararon los catequistas, que son la presencia de la Iglesia en estas comunidades, sin ellos sería imposible todo el trabajo que se hace, ellos los preparan, los Domingos hacen la Liturgia de la Palabra, y cuando va el Sacerdote hace los Sacramentos.

Durante este mes no deja de ser curioso que me pidieron la bendición de una planta de agua saludable, pues aquí la calidad del agua llega bastante mal, porque la coge la gente directamente de los ríos, con lo que conlleva muchas enfermedades pues la mayoría está contaminada, pues beben las bestias, lavan la ropa, ellos también se bañan en el río…, y muchos especialmente los bebés se enferman por motivo del agua, llegando incluso a morir por unas fuertes diarreas, así que hablando con el alcalde del pueblo dónde me encuentro en Jepelacio, me comentó que prefiere invertir en la calidad del agua que en hospitales y medicamentos para los que enferman con motivo del agua, buenas ideas que espero que se lleven a cabo, como ya estoy viendo que algunas se llevan.

También me doy cuenta una vez más al llegar este mes, como los niños hacen los sacramentos porque verdaderamente quieren recibir a Cristo en sus vidas, ya que comparando un poco con las primeras comuniones, bautizos…, que he hecho en Sevilla, se pierde el sentido de lo que verdaderamente se está haciendo con los banquetes, regalos, si ese día tienen suerte comerán algo de carne los niños que hacen sus sacramentos y lo que más le regalan será un Rosario de plástico, que siempre suelo llevar en la mochila para ellos, pero verdaderamente son felices porque saben lo que hacen y tienen a Diosito muy presentes en sus vidas.

Unidos en la Oración a los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

José Diego Román Fernández, Sacerdote Diocesano de la Archidiócesis de Sevilla, España, en la Misión de Moyobamba en Perú.




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